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Depresión y Diabetes

La depresión le puede dar a cualquiera, pero, la gente con diabetes, una enfermedad seria que aflige a un estimado de 16 millones de americanos, puede tener un riesgo mayor. Además, los individuos con depresión pueden tener un mayor riesgo de desarrollar diabetes. El tratamiento contra la depresión le ayuda a la gente a lidiar con los síntomas de ambas enfermedades, mejorando así la calidad de sus vidas.

Varios estudios sugieren que la diabetes aumenta al doble el riesgo de la depresión. Las probabilidades de sufrir depresión aumentan al empeorar las condiciones de la diabetes. Investigaciones muestran que la depresión lleva a un funcionamiento físico y mental más pobre, así que una persona es menos propensa a seguir una dieta indicada o un plan de medicamentos. Tratar la depresión con psicoterapia, medicamentos, o una combinación de estos tratamientos, puede mejorar el bienestar de un paciente y su habilidad para tratar la diabetes.

Las causas subyacentes a la asociación entre la depresión y la diabetes no son muy claras. La depresión puede desarrollarse a partir del estrés, pero también puede resultar de los efectos metabólicos de la diabetes en el cerebro. Los estudios sugieren que las personas con diabetes que tienen un historial de depresión, son más propensas a desarrollar complicaciones diabéticas que aquellas sin depresión. La gente que sufre tanto de diabetes como de depresión, tiende a tener más gastos en cuidados primarios de la salud.

A pesar de los enormes avances en la investigación del cerebro en los últimos 20 años, la depresión con frecuencia se queda sin diagnosticar o tratar. La gente con diabetes, sus familias y amigos e incluso sus médicos, puede no distinguir los síntomas de la depresión. No obstante, profesionales de la salud capaces reconocerán estos síntomas e indagarán sobre su duración y severidad; diagnosticarán el trastorno y sugerirán un tratamiento apropiado.

Datos sobre la depresión

La depresión es una seria condición médica que afecta a los pensamientos, sentimientos y la habilidad para funcionar en la vida diaria. La depresión puede ocurrir a cualquier edad. Estudios patrocinados por el Instituto Nacional de Salud Mental estiman que un 6 por ciento de los jóvenes de 9 a 17 años en los EUA, y casi un 10 por ciento de los adultos americanos, o cerca de 19 millones de personas de 18 años y más, experimentan alguna forma de depresión cada año. Aunque hay terapias disponibles que alivian los síntomas en cerca del 80 por ciento de aquellos tratados, menos de la mitad de la gente con depresión obtiene la ayuda que necesita.

La depresión resulta de un funcionamiento anormal en el cerebro. Las causas de la depresión son actualmente materia de intensa investigación. Una interacción entre predisposición genética e historial en la vida, parece determinar el nivel de riesgo de una persona. Episodios de depresión pueden entonces ser disparados por el estrés, eventos difíciles en la vida, efectos secundarios de medicamentos, u otros factores ambientales. Cualesquiera que sean sus orígenes, la depresión puede limitar la energía necesitada para concentrarse en los tratamientos de otros trastornos, tales como la diabetes.

Datos sobre la diabetes

La diabetes es un trastorno que perjudica la forma en que el cuerpo usa la comida digerida para el crecimiento y la energía. La mayor parte de la comida que comemos se descompone en glucosa, una forma de azúcar que provee la fuente principal de combustible para el cuerpo. Después de la digestión, la glucosa pasa dentro del torrente sanguíneo. La insulina, una hormona producida por el páncreas, ayuda a la glucosa a entrar en las células y la convierte en energía. Sin la insulina, la glucosa se acumula en la sangre, y el cuerpo pierde su principal fuente de combustible.

En el tipo 1 de diabetes, el sistema de inmunización destruye las células beta productoras de insulina del páncreas. Esta forma de diabetes usualmente ataca a niños y adultos jóvenes, quienes requieren inyecciones diarias o frecuentes de insulina, o el uso de una bomba de insulina por el resto de sus vidas. El tratamiento con insulina, sin embargo, no es una cura ni puede prevenir -confiablemente- las complicaciones a largo plazo de la enfermedad. Aunque los científicos no saben qué causa que el sistema de inmunización ataque a las células, creen que tanto factores genéticos como ambientales están involucrados.

La diabetes tipo 1 forma del 5 al 10 por ciento de la diabetes diagnosticada en los Estados Unidos, ocurre igualmente en hombres y mujeres, y es más común en el tipo caucásico. Los síntomas incluyen aumentos de sed y orina, hambre constante, pérdida de peso, visión borrosa y fatiga extrema. Si no se trata con insulina, una persona puede caer en un coma que puede durar toda la vida.

La diabetes tipo 2, en la que consiste cerca del 90 por ciento de los casos de diabetes en los Estados Unidos, es más común en los adultos mayores de 40 años. Afectando a cerca del 6 por ciento de la población de EUA, esta forma de diabetes está fuertemente asociada con la obesidad (más del 80 por ciento de la gente con el tipo 2 de diabetes tiene sobrepeso), inactividad y un historial familiar de diabetes. Es más común en los afroamericanos, hispanos, nativos americanos, asiáticoamericanos y americanos de las islas pacíficas. Con el envejecimiento de los estadounidenses y el alarmante aumento de la obesidad en todas las edades y grupos étnicos, la incidencia de la diabetes tipo 2 ha estado aumentando también nacionalmente.

La diabetes tipo 2 es a menudo parte de un síndrome metabólico que incluye obesidad, alta presión sanguínea y altos niveles de lípidos en la sangre. La gente con diabetes tipo 2 primero desarrolla una resistencia a la insulina, un trastorno en el que las células de los músculos, la grasa y el hígado no usan la insulina apropiadamente. Primero el páncreas produce más insulina, pero gradualmente su capacidad para segregar esta hormona falla, y el tiempo de secreción de insulina se vuelve anormal. Después que la diabetes se desarrolla, la producción de insulina continúa declinando.

Los síntomas incluyen fatiga, náusea, orina o infecciones muy frecuentes, sed inusual, pérdida de peso, visión borrosa y lenta curación de heridas o golpes. Algunas personas no muestran síntomas para nada. Los investigadores estiman que cerca de un tercio de la gente con diabetes tipo 2, no sabe que la tiene.

Mucha gente con diabetes tipo 2 puede controlar la glucosa de su sangre siguiendo una dieta cuidadosa y un programa de ejercicio, perdiendo peso excesivo y tomando medicamentos orales. Sin embargo, entre más tiempo tenga una persona diabetes tipo 2, es más probable que él o ella necesite inyecciones de insulina, ya sea por separado o junto con medicamentos orales.

La diabetes de la gestación se desarrolla durante el embarazo. Como la diabetes tipo 2, ocurre más seguido en los afroamericanos, nativos americanos, hispanos y gente con un historial familiar de diabetes. Aunque usualmente desaparece después de dar a luz, la madre se haya en un alto riesgo de tener diabetes tipo 2 más tarde en su vida.

Tratando la diabetes

Investigaciones han mostrado que un buen control de la glucosa es la mejor forma de prevenir serias complicaciones de diabetes, de tal forma que el objetivo del control de la diabetes es mantener los niveles de glucosa en la sangre tan cerca del índice normal como sea posible. Una alimentación saludable, actividad física, inyecciones de insulina y usar un bomba de insulina son terapias básicas para la diabetes tipo 1. Los niveles de glucosa en la sangre deber ser monitoreados a través de frecuentes revisiones. En años recientes, investigaciones llevaron a mejores formas de controlar la diabetes tipo 2 y tratar sus complicaciones con un mejorado monitoreo de la glucosa en la sangre, nuevos medicamentos y control de peso. Medicamentos para la presión de la sangre llamados inhibidores ACE (encima convertidora de angiotensinas), ayudan a prevenir o retrasar enfermedades del corazón y el riñón.

La gente con diabetes trata de evitar que la glucosa en la sangre (llamada también azúcar de la sangre) se eleve mucho o caiga muy bajo. Cuando los niveles de glucosa en la sangre caen muy bajo debido a ciertas medicinas -una condición llamada hipoglicemia- , una persona puede volverse nerviosa, temblorosa y confundida. El juicio puede ser afectado y, si el nivel es suficientemente bajo, una persona puede desmayarse. Altos niveles de glucosa en la sangre, llamados hiperglicemia, causan daño a los tejidos y llevan a complicaciones debilitadoras. Asociada con complicaciones agudas a largo plazo, la enfermedad puede llevar a la ceguera, enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, apoplejías, fallas en el riñón, amputaciones y daños a los nervios. La diabetes no controlada puede complicar el embarazo. Debido a que una gran parte de la población está envejeciendo y los americanos cada vez tienen más sobrepeso y se vuelven más sedentarios, se predice que la prevalencia de la diabetes aumentará.

Investigadores continúan buscando las causas de la diabetes y las formas de prevenirla y curarla. Los científicos están investigando los genes que contribuyen a las diferentes formas de diabetes; están probando nuevos medicamentos y están usando técnicas de bioingeniería para tratar de crear células beta artificiales que segreguen insulina.

Obtenga tratamiento contra la depresión

Aunque que hay muchos tratamientos diferentes para la depresión, deben ser cuidadosamente escogidos por un profesional entrenado, basándose en las circunstancias de la persona y la familia. Los medicamentos antidepresivos recetados son generalmente bien tolerados y seguros para las personas con diabetes. Tipos específicos de psicoterapia, o terapia "de conversación", pueden también aliviar la depresión. Sin embargo, la recuperación de la depresión toma tiempo. Los medicamentos antidepresivos pueden tomar varias semanas para hacer efecto y pueden necesitar ser combinados con psicoterapia continua. Nadie responde al tratamiento de la misma manera. Las recetas y dosis pueden requerir ajustes.

Los científicos reportan que, en las personas que tienen diabetes y depresión, la psicoterapia y los medicamentos antidepresivos tienen efectos positivos, tanto en el control del estado de ánimo como en el control glicémico. Pruebas adicionales nos ayudarán a entender mejor las relaciones entre la depresión y la diabetes y los mecanismos fisiológicos y del comportamiento, por los cuales la mejora en el cuidado de la depresión fomenta una mejor adherencia al tratamiento de la diabetes, y vidas más saludables.

El tratamiento contra la depresión en el contexto de la diabetes deberá ser manejado por un profesional de la salud mental -por ejemplo, un psiquiatra, psicólogo o trabajador social clínico-, quien está en comunicación cercana con el médico encargado del cuidado de la diabetes. Esto es especialmente importante cuando se necesitan o se han recetado medicamentos antidepresivos, de manera que interacciones con drogas potencialmente peligrosas puedan ser evitadas. En algunos casos, puede estar disponible un profesional de la salud mental especializado en tratar a individuos con depresión y enfermedades físicas concurrentes, tales como la diabetes. Las personas con diabetes que desarrollan depresión, así como la gente bajo tratamiento contra la depresión que posteriormente desarrolla diabetes, deberán asegurarse de decirle a todo médico que visiten sobre todos y cada uno de los medicamentos que estén tomando.

El uso de suplementos herbales de cualquier tipo deberá ser discutido con un médico antes que sean tomados. Recientemente, los científicos han descubierto que la hierba de San Juan, un remedio herbal vendido sin receta y promovido como un tratamiento para la depresión leve, puede tener interacciones dañinas con otros medicamentos.

Otros trastornos mentales, tales como el trastorno bipolar (enfermedad maniacodepresiva) y los trastornos de ansiedad, pueden ocurrir en personas con diabetes y también ser tratados efectivamente.

Recuerde, la depresión es una enfermedad tratable del cerebro. La depresión puede ser tratada, sumada a cualesquiera otras enfermedades que una persona pueda tener, incluyendo la diabetes. Si usted piensa que quizá esté deprimido o sabe de alguien que lo esté, no pierda la esperanza. Busque ayuda contra la depresión.


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This page last updated: Monday, June 22, 2009.